Deja que te enseñen

Si diéramos rienda suelta a nuestra imaginación y nos permitiéramos jugar con nuestro caballo como nos gustaría, como un niño que se acerca por primera vez, sin miedo, sin juicios, sin falsas creencias impuestas, dejándonos llevar por nuestros sentimientos; se crearía un espacio donde dos amigos buscan compartir momentos agradables para ambos, pues si uno no disfruta el otro tampoco lo hará, y les mueven las ganas de conocerse mutuamente, y es que la curiosidad les incita a jugar.

Obviamente, la seguridad es lo primero cuando hablamos de relacionarnos con un animal de 500 Kg, pero también es verdad que nos imponemos más miedos y limitaciones que los que son realmente necesarios.

Cuando un caballo equilibrado confía en las personas, lo más probable es que se acerque a ti buscando algún tipo de contacto, ya sea con su hocico para poder olerte, reconocerte e incluso tocarte, o dando fácil acceso a alguna zona de su cuerpo para que le rasques como puede ser su cuello, su cruz o incluso sus cuartos traseros. Es fácil asustarse si no conocemos el caballo pues podemos malinterpretar sus intensiones pensando que nos quieren echar de su espacio. Pero si nos abriéramos a la posibilidad de conocerlos mejor, conocer su lenguaje, aprender a interpretar sus señales, podríamos ver que el caballo nos lo pide relajado y sin ningún tipo de tensión que demuestre malestar o señal de amenaza.

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“Óyelos y déjalos que te enseñen lo que más les gusta. Nadie mejor que ellos lo saben.”

Para poder aprender más de ellos lo primero y fundamental es tenerlos viviendo en grupo; poder ver como se relacionan entre ellos. Unas condiciones de “semi-librtad” (palabreja bastante ambigua) no son las idílicas para un estudio del comportamiento exhaustivo sin falto de errores interpretativos, pero sí mejorará en MUCHO las condiciones de vida que pueda a llegar a tener un caballo estabulado.

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“Son uno con el todo.” Foto: Laura Hernandez “Libertad y Yoga/ Freedon and Yoga

Verlos interactuar entre ellos es de las experiencias más gratificantes y apasionantes que hay para los que realmente apreciamos los caballos. Se puede vivir con lujo de detalles la riqueza de sus diálogos, la sutileza de sus señales y el fuerte vínculo que realmente se crea entre los miembros del grupo.

Es a partir de entonces, cuando comenzamos a empatizar con ellos, dejando que la naturaleza nos enseñe su verdadera magia y nos regale momentos únicos e irrepetibles.

Daniela Cerquetti


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