Superando límites

Cantidad de imágenes de caballos galopando libremente en prados verdes inundan la red; no hay mas que escribir en el buscador la palabra “caballo”. Una simple palabra que nos evoca multitud de sensaciones: belleza, nobleza, libertad. Se nos vende una idea de ellos que es la que realmente se ansía encontrar al estar en su compañía; queremos poder disfrutarlos en todo su esplendor.

En cuanto entramos en su mundo, en la realidad que la inmensa mayoría de ellos viven, vemos que se aleja infinitamente de la idea que nos habíamos hecho en un primer momento. El desconocimiento que se tiene sobre ellos, el miedo a lo desconocido, nos hace creer que solo podremos establecer una relación a través de la imposición y el condicionamiento. Tal es la indefensión en la que nos terminamos viendo envueltos que incluso descartamos cualquier otra posibilidad cerrando nuestra mente a nuevas experiencias que de otra manera surgirían de forma espontanea. Terminamos convenciéndonos que otra relación con ellos no es posible, puesto que muchos “entendidos” que se cruzan en nuestro camino nos dictan cómo debemos relacionarnos con los caballos.

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Nos acercamos a su mundo admirando su libertad y lo único que terminamos consiguiendo es imponerles nuestra esclavitud.

Debido a nuestros miedos e inseguridades nos dejamos convencer por “falsos eruditos” dejando de escuchar nuestra intuición y nuestro niño interior. Terminamos convirtiéndonos en lo contrario a lo que queríamos ser.

Lo extraordinario de los caballos es que ellos siempre estarán dispuestos a dejarnos entrar en su mundo siempre y cuando empecemos a empatizar con ellos,  viéndolos con los mismos ojos que vemos a un hermano. Al dejar de objetualizarlos, de verlos solo como un medio, un instrumento, comenzaremos a ver un nuevo ser que siempre ha sido capaz de sentir, de pensar por sí mismo, de vivir sin la presencia del humano, de solucionar sus propios problemas. Comenzaremos a ver su mundo, rico de experiencias diarias, de sensaciones, de relaciones; algo totalmente diferente a lo que nos hacen creer.

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Necesitan el contacto físico con otros de su misma especie para mantenerse sanos mentalmente.

Les imponemos nuestras normas queriendo adaptarlos a una vida que ni siquiera se adapta a nosotros, olvidando que lo que buscábamos eran maestros que nos enseñaran a liberarnos de nuestras ataduras.

Por suerte, cada vez se pueden encontrar más lugares donde disfrutar de caballos equilibrados, donde se les permite vivir una vida libre de antropomorfismos. Estos caballos se mostrarán íntegros: cada uno de ellos nos enseñará lo especiales y únicos que son, así como la relación que podemos llegar a establecer.

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Santuario Winston de ayuda a caballos maltratados y/o abandonados. (Ávila – España)

Invito a todos los escépticos y los que anhelan una relación íntegra con caballos a buscar lugares donde poder experimentar esa sensación de estar con un ser sintiente psicológicamente equilibrado, que nada tiene que ver con la relación que se pueda experimentar con otro que se ha rendido y solo dedica su vida a ejecutar órdenes como si fuera una maquina, sin emociones ni sentimientos.

La riqueza que un caballo íntegro nos puede aportar es infinita, enseñándonos a empezar a ver dentro de nosotros mismos para  comenzar a ser conscientes de todos esos miedos e inseguridades. Ellos nos estarán dando la oportunidad de superarlos para convertirnos en la persona que admiramos ser.

Daniela Cerquetti


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