Mi Testimonio

Creo que a todos los que nos gustan los caballos coincidimos en que ellos nos transmiten una sensación de libertad, nobleza y amistad incondicional que otros animales no pueden.
Desde que tenemos razón de ser, intentamos acercarnos a su mundo para conseguir esa anhelada sensación de libertad y contagiarnos de su orgullo por ser lo que son: caballos. No intentan ser otro animal, ni aparentar ser lo que no son. Su actitud juguetona y su curiosidad nos llevan a querer interactuar con ellos de manera que esa sensación nos recorra el cuerpo.
En cuanto empezamos a adentrarnos al mundo del caballo te das cuenta que aun tienes mucho que aprender: profesionales, aficionados y gente de toda clase te empieza a bombardear de información de cómo uno tiene que relacionarse con un caballo. Entonces la idea inicial que nos habíamos hecho de todo lo que queríamos conseguir se va desvaneciendo de a poco, hasta que un día te das cuenta (si llegas a darte cuenta) que el mundo del caballo no es para ti: todos esos artilugios, ideas preconcebidas y reglas prestablecidas no son lo que buscabas y terminas por dejarlo.
Sin embargo, sientes muy dentro de ti que los caballos son tu pasión: no puedes dejar de pensar en ello y no hay nada que pueda llenar ese vacío mejor que su compañía.
Un día, sin buscarlo oyes en la tele hablar de la Doma Natural y entonces tu mundo da un vuelco de 360 grados. Gracias a internet empiezas a indagar sobre esta técnica y empiezas a darte cuenta que todo lo que habías visto hasta ahora era mentira. Dedicas tu tiempo libre a buscar artículos, debates, videos, libros, cursos para asegurarte que esta “nueva técnica” realmente es lo que se vende y no es solo espectáculo.
Con el tiempo aprendes a descartar los verdaderos profesionales de los que solo se dedican a presumir de los ejercicios que consiguen realizar con los caballos, con la supuesta “doma natural”.
Esto te lleva a cuestionarte todo lo que te habían dicho sobre el mundo del caballo: alimentación, herraje, estabulación, monta. Cuando empiezas a entender su mundo, te das cuenta que todo lo que se hace con los caballos esta al revés. Empiezas a desaprender.
Este nuevo mundo empieza a ser una filosofía de vida para ti y lo terminas aplicando a tu día a día: te conviertes en mejor persona y empiezas a conocer gente con tu misma ideología. Compartes experiencias, inquietudes y finalmente empiezas a sentir que la idea original que tenías del mundo del caballo era la verdadera.
Sin embargo, nadie dice que esta forma de relacionarnos con el caballo sea fácil, ni mucho menos, ya que tendremos que reprogramar nuestro cuerpo y nuestra mente para conseguir interactuar con ellos: tendremos que ganarnos su confianza siendo sinceros con nosotros mismos, dejándonos llevar por el momento y abriendo nuestra mente para evitar conflictos.
Al final terminas dándote cuenta que los únicos que te pueden enseñar su mundo son ellos y que a los humanos aún nos queda mucho por aprender.
Daniela Cerquetti 

2 respuestas a “Mi Testimonio

  1. Bravaaaa!!! Así es, DES-APRENDER! Los caballos son los únicos que nos pueden enseñar cómo se desenvuelven sus vidas y nos queda una jartá para seguir aprendiendo de ellos. Amo a los equinosss!!! Me encanta tu web, neni! Besotes!

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